domingo, 29 de junio de 2014
Cotidianeidades II
Te extraño y pienso en vos pero no te escribo, porque sé que hacerlo es lo mismo que envolver un tornado y meterlo a la fuerza por la puerta de tu casa haciendo volar el techo en cien mil astillas de preguntas.
miércoles, 21 de mayo de 2014
Pedacitos de días
Llueve como si hubieran baleado el cielo.
Bien podrían ser lágrimas,
o un exótico carnaval celestial.
Imagino:
bombitas de agua que explotan.
¿Deliro?
Yo por las dudas festejo.
Por las dudas.
Y mamá pone los baldes
a recolectar agua de lluvia.
Será que no quiere
que se derrame su magia.martes, 29 de abril de 2014
El globo y la rama
Soplo y el globo sube un poco. Crece cuando se aleja,
exactamente al contrario de lo que debería suceder; parecerme más chiquito
cuando lucha en completa desventaja con las corrientes de aire que lo cambian
de amarillo a azul, a un rosa como tornasolado.
El globo sigue subiendo, yo soplo un poco más y se
desestabiliza, pero tal es la conexión que si aspiro se calma, vuela suave un
poco, descansa.
La rama más alta de un árbol parece mirarlo con
desconfianza, presto el doble de atención. Por miedo, solo por miedo, podría
afilar sus puntas y sacar una garra de madera insospechada que el globo no
pudiera anticipar y esquivar oportunamente.
La rama y el globo están cada vez más cerca, yo desde abajo
miro y me duele el cuello pero no dejo de mirar y soplo con fuerza hacia la dirección opuesta, de espalda al árbol. El globo tambalea y duda, vuelve un poco, pero cuando mi soplo
de aire termina el ciclo donde naturalmente debo comenzar a inspirar de nuevo,
el globo vuelve a acercarse a la rama.
Entonces tengo miedo y comienzo a llorar, y mientras lloro me olvido de soplar, y el globo se acerca a la rama y ¡PUM!
Entonces tengo miedo y comienzo a llorar, y mientras lloro me olvido de soplar, y el globo se acerca a la rama y ¡PUM!
viernes, 28 de marzo de 2014
Cotidianeidades I
Qué lindo cuando uno sonríe con esa mezcla como de paperas y
galletitas en la boca, con una sonrisa que pareciera desafiarnos, exitosamente.
Qué lindo cuando uno sonríe en la calle, en la escalera, frente a las caras
reconocidas o desconocidas que nos miran y se preguntan o no nos miran o hacen
esfuerzo por ignorarnos. Qué lindo cuando uno sonríe y esa sonrisa es el
itinerario de la mañana y casi los planes de todo el día, cuando esa sonrisa
anula la mente, cuando uno sonríe tanto desde el vientre que no hay más novedad
que esa alegría. Qué lindo, de cualquier manera. Recuperada
o nueva, por amor, por lo que sea. Simplemente. Qué lindo cuando uno sonríe…
jueves, 6 de marzo de 2014
Diálogo de posguerra
-Dormíamos menos Faisán, ¿no?
-¿Cuándo?
-Antes.
-¿Menos que cuándo?
-Que ahora.
-Dormíamos igual pero descansábamos poco.
-Por el ruido de las bombas.
-Yo creería que por los silencios.
-El silencio era la bomba.
-El silencio era un misterio.
-¿Vos todavía las escuchás?
-Sí, pero ahora sé que son fantasmas.
-¿Y los fantasmas te dejan dormir?
-A veces.
-¿Entonces?
-Tal vez ya no dormimos.
-¿Será la costumbre?
-Será.viernes, 3 de enero de 2014
¿Qué opina de nosotros el después?
No. Yo tampoco quiero un reloj, ni un jardín de cerezos en
invierno. A vos te gusta esa forma de estar en la que nadie se asegura un café
más.
Cada encuentro nuestro es como un pequeño paraíso en la terraza, una espesa burbuja
de verano. A menudo nos refugiamos entre universos verdes y acaso si el
silencio nos propone, nos besamos enteros y despojados, cual una despedida. Si el amor nos ampara, hay
un reencuentro. Más tarde, probablemente en tu cama.
Pero después del encuentro no hay nada, es una pausa, andamos como nómadas recolectando distancias. Quedan los
sentidos apolillados como sábanas viejas, las manos secas, el cuerpo dormido. De noche tus mares se
transforman en ríos y tus peces se convierten en rocas.
viernes, 20 de diciembre de 2013
Microcuentos II
Miré hacia arriba no sé si buscando despedirla o reencontrarnos, y quedé boquiabierta. Era un atardecer que... Mirá, te hubiese creído si me decías que su cuerpo se había derretido y desteñido el cielo de oro y flores. Había un rayo de nubes rosas como un brazo, y yo pensé: o me invita o me salva. Las dos son buenas.
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"Enseñan las reglas de la gramática, pero no enseñan qué decir" S.N. Free Play.