Qué lindo cuando uno sonríe con esa mezcla como de paperas y
galletitas en la boca, con una sonrisa que pareciera desafiarnos, exitosamente.
Qué lindo cuando uno sonríe en la calle, en la escalera, frente a las caras
reconocidas o desconocidas que nos miran y se preguntan o no nos miran o hacen
esfuerzo por ignorarnos. Qué lindo cuando uno sonríe y esa sonrisa es el
itinerario de la mañana y casi los planes de todo el día, cuando esa sonrisa
anula la mente, cuando uno sonríe tanto desde el vientre que no hay más novedad
que esa alegría. Qué lindo, de cualquier manera. Recuperada
o nueva, por amor, por lo que sea. Simplemente. Qué lindo cuando uno sonríe…
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