Silencio
¡Qué hermosa libertad!
Qué ganas de besarte desde adentro,
entrar por las yemas de tus dedos y
pegarme a tus labios como la saliva.
Que me arrope tu lengua,
dormir en tu boca,
contemplar la noche de tus estrellas,
el cielo diáfano y nocturno de tus notas.
O explotar
tomarnos de la mano
y saltar desde el acantilado...
Que el silencio sea el aire blanco
y la montaña
y el mundo se recree a sí mismo
en el silencio
y se contemple.
