miércoles, 24 de julio de 2013

Mneiae



No tengo nubes
que pretendan quitarme 
ni arcoiris ni tormentas,
ni que hablen más allá de mi boca.

No tengo grises ni espasmos
ni revés.
No tengo cielos que miren
más allá de mi sombra.
Ignoran ríos salados
y mares dulces
y bosques secos
y arenas rojas.

Soy ahora el agua que corre
y también las piedras
y el canto de la amante cristalina.
Soy ahora hojas de árbol,
risa de niño,
ojos de anciano.
Y que acusen la mentira
aquellos que digan
que no se puede vivir con tanto.
Porque así vivo.

Despertar...

Despertar como si el cuerpo siguiera dormido, o flotando, o envuelto en el placer de las noches que se duermen permaneciendo.

sábado, 20 de julio de 2013

Enredaderas II

II

Lo que lo destacaba era su forma de esparcirse, de situarse más allá de mi ombligo, de pararse firme sobre mi hombro y dejar el aire en suspenso mientras bajaba la persiana, previendo la orquestación del pulmón del edificio. La luna llena casi siempre rebotaba en mis ojos de agua, penetrando los suyos de carbón. Podía ser un Dios, el sol, un camino, un recuerdo, un mediodía de verano, un ave al vuelvo. Podía ser por igual una cascada o un manto de fuego. 

Cuando menos hacer el amor siempre era ganar años de vida. Cuando más, mezclarnos tanto que al volver volvíamos al mismo cuerpo. 

jueves, 18 de julio de 2013

Enredaderas I

I


Nos gustaba dormir abrazados. Desde las profundidades del campo mojado de las noches de invierno los sueños no pueden remontar, salvo por las enredaderas de piernas y brazos que dos cuerpos dormidos tejen en un macramé de encuentros y ausencias; se escabullía una conciencia entre las arboledas del sueño y al minuto siguiente te movías de modo tal que yo me sobresaltaba, abría los ojos y te veía, entonces volvía, intercambiábamos posiciones, girabas de espalda a mí y yo te abrazaba, en una danza silenciosa.  
"Enseñan las reglas de la gramática, pero no enseñan qué decir" S.N. Free Play.