martes, 6 de diciembre de 2011

Faltan amaneceres

El contraste entre el amor y la ausencia


Miro el cielo buscando algo más que nubes y ceniza pero no tiene nada para ofrecerme. El pronóstico declara una mentira a las 5.38 de este día, yo sé que no fue así porque anoche no pude dormir y, a esa hora, tomando mate sentada en la escalera, nada fue de otra manera, nada especial del minuto treinta y siete al treinta y nueve, ambos igual sólo la aguja situada un poco más a la izquierda y el mate un poco más verde. Ni tu sol ni tu sombra ni rastro de nada y, aunque comencé mis actividades, la jornada parecía una larga noche de insomnio.
La verdad es que faltan amaneceres. Si te los llevaste o te pertenecen, no lo sé, el caso es que no están. Sin embargo, estoy contenta… No se trata tanto de la ausencia, es sólo que todo parece lo mismo. Bueno, tal vez no estoy tan contenta. Lo estoy pero no lo estoy, algo así, estoy a medias como el cielo, despejado pero sin sol. 



domingo, 4 de diciembre de 2011

sábado, 3 de diciembre de 2011

Foto dentro de una foto

Lo que me entusiasma del viñedo es el camino que me invita a recorrer.


Bob Dylan tocando Peggy Day con su guitarra, dudosamente sentado en el borde de la fuente de agua, cerca de las hamacas y los juegos. El sonido del mar atravesando el campo sin disturbios desde esa enorme playa detrás de la hilera de árboles altos y un dulce perfume como del Taj Sunset que me envuelva. Una rica fondue de queso dispuesta en una pequeña mesita de madera en la galería de la cabaña que luce los faroles coloniales que tanto me gustan. Una tibia brisa y el cielo como la paleta de un pintor.  Pasto y tierra húmeda bajo los pies descalzos y un atardecer que demore su partida. Reír del tiempo que es hoja quemada, en el viñedo no hay prisa de nada.
Una montaña asomándose a lo lejos, entrecerrados los ojos del sol... En una de esas, cuando caiga la noche nos despierten los estruendos de fuegos artificiales rompiendo la oscuridad, y la fresca del campo anochecido nos encuentre recostados en el suelo, desnudos y sin frío.  




jueves, 1 de diciembre de 2011

La libertad se le parece...



Me gusta ser instrumento en tus manos
porque son libres tus manos.
Me gusta ser instrumento en tus manos
porque soy música libre.






"Enseñan las reglas de la gramática, pero no enseñan qué decir" S.N. Free Play.