martes, 6 de diciembre de 2011

Faltan amaneceres

El contraste entre el amor y la ausencia


Miro el cielo buscando algo más que nubes y ceniza pero no tiene nada para ofrecerme. El pronóstico declara una mentira a las 5.38 de este día, yo sé que no fue así porque anoche no pude dormir y, a esa hora, tomando mate sentada en la escalera, nada fue de otra manera, nada especial del minuto treinta y siete al treinta y nueve, ambos igual sólo la aguja situada un poco más a la izquierda y el mate un poco más verde. Ni tu sol ni tu sombra ni rastro de nada y, aunque comencé mis actividades, la jornada parecía una larga noche de insomnio.
La verdad es que faltan amaneceres. Si te los llevaste o te pertenecen, no lo sé, el caso es que no están. Sin embargo, estoy contenta… No se trata tanto de la ausencia, es sólo que todo parece lo mismo. Bueno, tal vez no estoy tan contenta. Lo estoy pero no lo estoy, algo así, estoy a medias como el cielo, despejado pero sin sol. 



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