viernes, 3 de enero de 2014

¿Qué opina de nosotros el después?

No. Yo tampoco quiero un reloj, ni un jardín de cerezos en invierno. A vos te gusta esa forma de estar en la que nadie se asegura un café más.

Cada encuentro nuestro es como un pequeño paraíso en la terraza, una espesa burbuja de verano. A menudo nos refugiamos entre universos verdes y acaso si el silencio nos propone, nos besamos enteros y despojados, cual una despedida. Si el amor nos ampara, hay un reencuentro. Más tarde, probablemente en tu cama.

Pero después del encuentro no hay nada, es una pausa, andamos como nómadas recolectando distancias. Quedan los sentidos apolillados como sábanas viejas, las manos secas, el cuerpo dormido. De noche tus mares se transforman en ríos y tus peces se convierten en rocas.




"Enseñan las reglas de la gramática, pero no enseñan qué decir" S.N. Free Play.