-Dormíamos menos Faisán, ¿no?
-¿Cuándo?
-Antes.
-¿Menos que cuándo?
-Que ahora.
-Dormíamos igual pero descansábamos poco.
-Por el ruido de las bombas.
-Yo creería que por los silencios.
-El silencio era la bomba.
-El silencio era un misterio.
-¿Vos todavía las escuchás?
-Sí, pero ahora sé que son fantasmas.
-¿Y los fantasmas te dejan dormir?
-A veces.
-¿Entonces?
-Tal vez ya no dormimos.
-¿Será la costumbre?
-Será.
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