viernes, 2 de marzo de 2018

A vos que también te gusta volar: el primer regalo! [Viaje]


La música cambió de lugar. Mi trabajo mudó y creció hacia tener una gran parte de planificación y medida. Cantar, previamente, era una libertad por la expresión en sí misma. Por eso entiendo qué busco cuando quiero “romper” el funcionamiento de un día agitado y ponerme a bailar o componer, busco reconectar con lo sé que es mi fuerza vital: el impulso, el instinto, la emoción. Llego a la música para no tener control, y mejor, para no confundirme con la ilusión de que puedo controlar. En eso, la música tal vez es mi medicina.

Igual el tiempo, el silencio, la medida, ese orden, sé que son oro. Volviendo de entrenar y conversando, vino una anécdota de Brasil, cuando sentados en la arena viendo las estrellas, un amigo dijo: “¿sabes cuál es la prueba de que Dios existe? Los ciclos naturales que se repiten; el día y la noche, las estaciones, los ciclos de la luna. Todo lo que se repite te muestra que hay una inteligencia detrás que lo ordena”.

Me pasa que amigos me escriban cuando están por hacer un viaje, o  si lo están pensando y no lo tienen decidido, y yo me río porque parcialmente considero que si me escriben justo a mí para pedirme un consejo, es que están buscando una persona que les diga: ¡sí! ¡Viajá! Sin embargo, no respondo siempre así. Yo también entré en cuestionamientos, incluso cada vez que estaba asentada en un lugar y considerando si me movía hacia otro. Lo que creo es que: a veces las decisiones se dejan ver. Simplemente, en el día a día, la vamos tomando de a poco, a medida que las fichas caen, y las cosas se ordenan.

La decisión más importante ya la tomé: "no voy a preocuparme por nada”. 
Esa es mi postura. El Yoga de la vida.

 Sí tomo partido por una cosa: prioridad es la libertad de la mente, la mente que no tiene fronteras, la mente creativa, que puede pensar fuera del cotidiano. Puede ser muy fácil tomar como "realidad" lo que se repite día a día. Y te movés unos pasos, te movés una decisión, te movés unas ciudades, un grupo, unos aviones, y hay tantas formas de ciudad, tantas hormas de zapatos, tantas maneras de ser uno mismo.

Viajar para ampliar la Realidad.  
Abrir la mente. 
Amar. 
Comprometernos en construir. 

Las opciones son muchas. 


Sobre el viaje, si me preguntás, te digo lo mismo que me diría a mí: 

Hacé lo que sea que te haga libre. 
Que de la libertad no te vas a arrepentir.


Abrazo! Y buen día J


Gracias Ceuz por alentarme amiga.
Gracias Dami por la charla y la música.
Gracias Alessandro Cacciari por tu visión.
Gracias Jona por la foto.


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