lunes, 14 de julio de 2014
Vestidos
Vestidas las manos, la sed, las ganas hondas de encontrarte. Vestidas de invierno, como un Ecuador que fuera envejeciendo. Frías e inmóviles. Vestidas. Tanta ropa es un silencio que ahoga las palabras que transpiro, es un consejo de quedarse ciego y sordo y, peor, dormido. Vestidos los ojos, el cuello y los latidos. Vestidos de tierra, de pudor, del alivio del no alivio. Vestidos de demora y prejuicio. Vestidos de falta. Vestidos de nada. Casi desnudos.
domingo, 29 de junio de 2014
Espiral
Te llamo
para que quebremos el puente a la tristeza,
para que limpiemos de pasado este presente,
para que llenemos de agua y sal nuestras heridas.
Te llamo
para que no olvidemos que este cuadrado
es peor que un vacío,
que las paredes aunque de vidrio son paredes,
que reacomodar
lo que en realidad hay que tirar
lo que en realidad hay que tirar
es como decir en un barco:
este peso va a hundirnos
pero vamos a llevarlo un poco mas.
Te llamo
porque en tu respuesta mi voz se aligera
y mis pensamiento se calman
y toda mi paciencia y mi inquietud
se replantean la prisa.
Ahora soy más que correctos e incorrectos,
ahora soy un batallón de signos de pregunta
que me hacen libre.
Ahora estoy siendo, diría Rodrigo…
No soy, ahora estoy siendo
algo distinto
probablemente
de lo que estaré siendo
probablemente
de lo que estaré siendo
minutos mas tarde
o un día o un año,
que da igual.
Mirá si un pez
se empeñara en vivir en un bosque…
se empeñara en vivir en un bosque…
Y supongamos,
solo supongamos,
que no muriera de inmediato,
que sus branquias de algún modo se adaptaran
y consiguiera respirar dificultosamente.
¿Cuánto tiempo viviría y en qué estado?
¿Cuánto dolor soportaría por no aceptarse?
O a su entorno…
Y supongamos que por locos
dividimos a su entorno de él,
porque al fin y al cabo
no aceptar el entorno es no aceptarse,
y ya.
Concluyamos en que yo no soy un pez,
soy, estoy siendo, otra cosa,
que se adapta a veces a otros medios,
a veces también respiro dificultosamente,
a veces me oculto y me retraigo,
a veces me miento,
a veces me caigo.
Pero he tenido la suerte,
y por eso te llamo,
para agradecerte,
de que has sido una mano,
un susurro, un árbol,
una presencia infinita y transparente,
que llenó de vida la muerte.Cotidianeidades II
Te extraño y pienso en vos pero no te escribo, porque sé que hacerlo es lo mismo que envolver un tornado y meterlo a la fuerza por la puerta de tu casa haciendo volar el techo en cien mil astillas de preguntas.
miércoles, 21 de mayo de 2014
Pedacitos de días
Llueve como si hubieran baleado el cielo.
Bien podrían ser lágrimas,
o un exótico carnaval celestial.
Imagino:
bombitas de agua que explotan.
¿Deliro?
Yo por las dudas festejo.
Por las dudas.
Y mamá pone los baldes
a recolectar agua de lluvia.
Será que no quiere
que se derrame su magia.martes, 29 de abril de 2014
El globo y la rama
Soplo y el globo sube un poco. Crece cuando se aleja,
exactamente al contrario de lo que debería suceder; parecerme más chiquito
cuando lucha en completa desventaja con las corrientes de aire que lo cambian
de amarillo a azul, a un rosa como tornasolado.
El globo sigue subiendo, yo soplo un poco más y se
desestabiliza, pero tal es la conexión que si aspiro se calma, vuela suave un
poco, descansa.
La rama más alta de un árbol parece mirarlo con
desconfianza, presto el doble de atención. Por miedo, solo por miedo, podría
afilar sus puntas y sacar una garra de madera insospechada que el globo no
pudiera anticipar y esquivar oportunamente.
La rama y el globo están cada vez más cerca, yo desde abajo
miro y me duele el cuello pero no dejo de mirar y soplo con fuerza hacia la dirección opuesta, de espalda al árbol. El globo tambalea y duda, vuelve un poco, pero cuando mi soplo
de aire termina el ciclo donde naturalmente debo comenzar a inspirar de nuevo,
el globo vuelve a acercarse a la rama.
Entonces tengo miedo y comienzo a llorar, y mientras lloro me olvido de soplar, y el globo se acerca a la rama y ¡PUM!
Entonces tengo miedo y comienzo a llorar, y mientras lloro me olvido de soplar, y el globo se acerca a la rama y ¡PUM!
viernes, 28 de marzo de 2014
Cotidianeidades I
Qué lindo cuando uno sonríe con esa mezcla como de paperas y
galletitas en la boca, con una sonrisa que pareciera desafiarnos, exitosamente.
Qué lindo cuando uno sonríe en la calle, en la escalera, frente a las caras
reconocidas o desconocidas que nos miran y se preguntan o no nos miran o hacen
esfuerzo por ignorarnos. Qué lindo cuando uno sonríe y esa sonrisa es el
itinerario de la mañana y casi los planes de todo el día, cuando esa sonrisa
anula la mente, cuando uno sonríe tanto desde el vientre que no hay más novedad
que esa alegría. Qué lindo, de cualquier manera. Recuperada
o nueva, por amor, por lo que sea. Simplemente. Qué lindo cuando uno sonríe…
jueves, 6 de marzo de 2014
Diálogo de posguerra
-Dormíamos menos Faisán, ¿no?
-¿Cuándo?
-Antes.
-¿Menos que cuándo?
-Que ahora.
-Dormíamos igual pero descansábamos poco.
-Por el ruido de las bombas.
-Yo creería que por los silencios.
-El silencio era la bomba.
-El silencio era un misterio.
-¿Vos todavía las escuchás?
-Sí, pero ahora sé que son fantasmas.
-¿Y los fantasmas te dejan dormir?
-A veces.
-¿Entonces?
-Tal vez ya no dormimos.
-¿Será la costumbre?
-Será.
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"Enseñan las reglas de la gramática, pero no enseñan qué decir" S.N. Free Play.