lunes, 2 de diciembre de 2013

Limón y miel

Me endulza tu final porque es comienzo, una sobremesa con vermouth y cosas ricas, un aire de enero que se me insinúa con luces de colores, aire fresco y sensación de alivio. Me ablanda tu final porque me envuelve, me persuade, me conquista, y sobre todo porque le creo. Sé que es un final glorioso. Sé que la muerte no me invade. Sé que las despedidas no me apenan. A menudo vuelven a encontrarse las abejas y las flores, y se recuerdan. 

martes, 29 de octubre de 2013

Además

Sogas blancas colgadas del árbol
atardeceres húmedos
restos de fuego en las cenizas
calma de campo.
Una caminata de kilómetros
una trinchera en el fondo del río
un arrumaco de polvo y vencido
el cuerpo
en reposo
el sueño tibio.
Además lo quería…
Además del incendio
la esclavitud
la entrega
El éxtasis de la guerra.

Además.

jueves, 17 de octubre de 2013

Menos, más.

Atardece con fernet.
Atardece con tu adiós frío en una mano
y el cigarrillo que en la otra se prende.
Mueren tantas cosas.
Muere el sol detrás de la General Paz,
muere la vergüenza en mi boca,
muere la vidala y el que la toca,
morimos despacio
mientras la vida se cambia de frente,
y muere este costado de ausencia
mientras al otro lado de la calle
detrás del árbol
una flor crece.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Estrellas que no mueren


¿Cómo llego al cementerio de la tristeza?
¿Qué infiel manda al condenado su castigo?
¿Dónde se alojan las palabras que no digo?
¿Hasta dónde puede uno caminar sin ganas?
Ante todas las cosas la coherencia:
ni una cucharada de miel en este desayuno frío.
Acaso como si no fuera posible una palabra, 
                                         [que no hay pocas,
tan poderosa que convierta en milagro el barro,
canta Silvio, sólo el amor engendra la maravilla.

Hay demasiadas cosas que nunca pregunté:
¿Cómo llora la muerte de otro un moribundo?
¿Qué canción cantan los ángeles antes de dormir?
¿Cuándo se ha dado suficiente?
¿Cuándo mejor velar por uno?
Porque afuera ladran perros, se oyen disparos,
y es como si todas las balas preguntaran por mí.
Y yo insisto, 
sé que afuera hay un jardín de rosas,
sé que hay algo más dulce  
que este rechazo constante.

Tal vez deba salir por la puerta de atrás.

martes, 27 de agosto de 2013

Déjamelo todo a mí

Nunca busques mis vicios, 
mis libertades, 
mis ofrendas. 
Nunca te enfrentes a mis dudas, 
a mis miedos, 
a mis deudas. 
Nunca liberes mis prejuicios, 
mis encierros, 
ni los venzas. 
Nunca me quites mis dolores, 
mis errores, 
mis ofensas.

domingo, 25 de agosto de 2013

Volver

Agradecer que el cuervo voló alto y su pico curvo pendenciero fue alarma, y porque fue alarma fue rezo. Agradecer que el día nublado no dio ganas de salir. Agradecer que la congoja se quedó adentro, acampó en la habitación, recostada en la cama con el paño húmedo vedando los ojos y abriendo el resto de los sentidos. Agradecer la transparencia, la invisibilidad de la pureza que obra de formas misteriosas, Dios no se ve y por eso es más grande. El universo es gigante.
Agradecer la familia, agradecer la casa, agradecer la vuelta. Agradecer los padres, agradecer la vida. Agradecer lo importante que siempre nos salva. Agradecer la frecuencia del latido. Agradecer la simbiosis de elementos.

-Estás como enajenada, ¿viste? Es como que se te va el alma del cuerpo, después quiere volver pero no encuentra lugar.

Ella había recibido un tiro hacía no más de tres semanas atrás, sabía mejor que yo de lo que hablábamos.

-Exactamente eso, eso es lo que siento-. Le respondí.
-Bueno, usá la risa, en serio te digo, reíte de esto, movete, poné música fuerte, buscá algo que te traiga de vuelta el alma al cuerpo.

Y yo fui muy obediente. Puse el disco de Gilberto y me puse a correr dando vueltas a la habitación escuchando fuerte Expresso 2222. Después me paré enfrente del espejo y comencé a hacerme morisquetas, igual que como se las haría a un niño. Me causó tanta gracia verme en esa sucesión de intentos por volver a mí, que volví. La risa me trajo de vuelta. 

Agradecer que el verano llegue también en la montaña. Agradecer que la fe procree consigo misma. Agradecer que uno baste para todos. Agradecer que estamos protegidos. Agradecer que el cielo sea grande. Agradecer que hemos sido bendecidos. Agradecer que el día sea largo. Agradecer que el sueño sea gratuito. Agradecer que hayas escuchado. Agradecer que hayas llegado a tiempo, que se hayan ido a tiempo, que estemos a tiempo.
Agradecer la Sierra Maestra. Agradecer que nos hablaran de la libertad. Agradecer que podamos abrazarnos entre muchos. Agradecer que el pan se parta. Agradecer que la experiencia se multiplique. Agradecer que tengamos descanso. Agradecer que la risa nos vuelva a la vida. Agradecer que la lluvia te moje.






jueves, 15 de agosto de 2013

Colorado el 37

A veces doy vuelta a las esquinas y vuelvo al mismo callejón que dejé atrás en una corrida, tenía siete años y jugar a las escondidas me daba miedo. Mis escondites eran siempre muy ingeniosos y eso era lo que me asustaba; temía que tardaran tanto en encontrarme que antes de eso desistieran de buscar y más aún me aterraba cuánto el mundo pudiera cambiar en el tiempo que yo demorara en salir de mi escondite. Poco tiempo después dejé de jugar. Hay calles que todavía saben a eso.
Cada tanto se aparecen los fantasmas para recordarnos que somos libres de asustarnos.
Hoy te temo por tantos lados que no importa qué camino tomara para recorrerte, lo andaría dudando. Aún si volviera buscándote con ganas nuevas, algún pasado me pesaría en los abrazos y algún beso me daría miedo a labios viejos. Que tanto tiempo y poco pasó, que no pude borrarlo: cada muerte que esperaba renacer de la ceniza, y vivir cremada en una tristeza casi más grande que mi valor de recobrar la vida debajo de todo ese polvo de hartazgo. No saber ya qué sacarme para darte todo e igual no tenerte ni tenerme, que era peor. Aún si volviera, ¿cómo arrastraría mi fe conmigo? Que ya ni ellas me siguen, de un tiempo hasta ahora han llamado por su libre albedrío: mi fe, mi libertad, incluso mi instinto de supervivencia. Todos han tomado su propio camino, a veces hasta deciden por mí y se me imponen con aires modernos y altivos. ¿Cómo podría yo persuadirlos sin convicción?
Al menos ahora las noches caen antes de que salga el sol y puedo dormir, aunque todavía despierte, mire el reloj y sean las cinco y trate de sedarme imaginando recorrer Latinoamérica con un pañuelo en la cabeza y un auto usado. Trazo recorridos en un mapa mental, seguro mal dibujado, y cuando llego a algún paisaje caliente y de arena clara, vuelvo a dormir.
Al menos ahora, aunque sin certezas, pruebo bocado y me levanto a la mañana siendo algo más que una prolongación del sueño, que un corte transversal en plena vigilia. Al menos ahora vuelvo a tocar las cosas que me pertenecen sin que me ardan las llamas de los dedos y puedo acercarme a la gente sin imponer en sus rostros tu cara. Al menos ahora, Silvio, puedo volver a escucharte.
"Enseñan las reglas de la gramática, pero no enseñan qué decir" S.N. Free Play.