martes, 16 de diciembre de 2014

Mirador


Por momentos son peces que juegan a morderle la panza a las olas. Pronto se convierten en caballos de mar que galopan casi sin bañarse en la espuma… Podría decir que vuelan...
Ellos no saben que los observo; yo me paro al borde del mirador y pongo mi moneda. A la distancia ellos, libres de mis ojos, dejan de ser barcos.

Ph: Andre Pichel. Iluminación: Nicolás Foong

jueves, 11 de diciembre de 2014

Kepa

Levanto mi cabeza.
Mis manos parecen
besarse con los ojos.
Respiro profundo.
Algo se rompe…

DANZO LA IRA.
Danzo mi pasión
y mi destreza.
Ahora es madera
de mi fuego redentor,
tu violencia.
No grito porque danzo;
es la elevación del grito,
es el orgasmo de la furia,
es mi poder en movimiento.
Miro adelante y danzo.
Mis piernas se tensan,
estiro y elevo mis brazos.
Danzo tu infierno
para terminar de quemarlo.
Viene atrás el agua de mi conducta,
de mi disciplina paciente,
va a limpiarse mi cuerpo sin lamerse,
sin herida.

Danzo mi liberación,
danzo mi espacio,
danzo mi ferocidad,
danzo mi fuerza.
Danzo tu respuesta:
estás afuera.
Un día,
ave carroñera,
no tendrás de qué alimentarte.

Ilustración de poesía: Tomás Gonzalez. 



miércoles, 26 de noviembre de 2014

Ese Otro infinito

De elegir una persona con quien compartir la vida
elegiría alguien que no le tema a mi soledad
y a quien no incomode mi silencio.
Alguien que no aguarde una certeza
y, asimismo, me invite a unirme
con su propuesta
al vértigo.
Alguien que ame tanto como yo
la puesta del sol y la luna.
Alguien que se mueva por amor.
Alguien apasionado en la búsqueda.
Alguien dispuesto tanto a elegirme
como a no elegirme.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Todo aquello a lo que decidí morir, 
vive cargando de sentido este presente.

lunes, 14 de julio de 2014

Vestidos

Vestidas las manos, la sed, las ganas hondas de encontrarte. Vestidas de invierno, como un Ecuador que fuera envejeciendo. Frías e inmóviles. Vestidas. Tanta ropa es un silencio que ahoga las palabras que transpiro, es un consejo de quedarse ciego y sordo y, peor, dormido. Vestidos los ojos, el cuello y los latidos. Vestidos de tierra, de pudor, del alivio del no alivio. Vestidos de demora y prejuicio. Vestidos de falta. Vestidos de nada. Casi desnudos.

domingo, 29 de junio de 2014

Espiral


Te llamo
para que quebremos el puente a la tristeza,
para que limpiemos de pasado este presente,
para que llenemos de agua y sal nuestras heridas.

Te llamo
para que no olvidemos que este cuadrado
es peor que un vacío,
que las paredes aunque de vidrio son paredes,
que reacomodar
lo que en realidad hay que tirar
es como decir en un barco:
este peso va a hundirnos
pero vamos a llevarlo un poco mas.

Te llamo
porque en tu respuesta mi voz se aligera
y mis pensamiento se calman
y toda mi paciencia y mi inquietud
se replantean la prisa.

Ahora soy más que correctos e incorrectos,
ahora soy un batallón de signos de pregunta
que me hacen libre.
Ahora estoy siendo, diría Rodrigo…
No soy, ahora estoy siendo
algo distinto
probablemente
de lo que estaré siendo
minutos mas tarde
o un día o un año,
que da igual.

Mirá si un pez
se empeñara en vivir en un bosque…
Y supongamos,
solo supongamos,
que no muriera de inmediato,
que sus branquias de algún modo se adaptaran
y consiguiera respirar dificultosamente.
¿Cuánto tiempo viviría y en qué estado?
¿Cuánto dolor soportaría por no aceptarse?
O a su entorno…
Y supongamos que por locos
dividimos a su entorno de él,
porque al fin y al cabo
no aceptar el entorno es no aceptarse,
y ya.

Concluyamos en que yo no soy un pez,
soy, estoy siendo, otra cosa,
que se adapta a veces a otros medios,
a veces también respiro dificultosamente,
a veces me oculto y me retraigo,
a veces me miento,
a veces me caigo.

Pero he tenido la suerte,
y por eso te llamo,
para agradecerte,
de que has sido una mano,
un susurro, un árbol,
una presencia infinita y transparente,
que llenó de vida la muerte.

Cotidianeidades II

Te extraño y pienso en vos pero no te escribo, porque sé que hacerlo es lo mismo que envolver un tornado y meterlo a la fuerza por la puerta de tu casa haciendo volar el techo en cien mil astillas de preguntas.
"Enseñan las reglas de la gramática, pero no enseñan qué decir" S.N. Free Play.