Lo último fue ira,
fue la furia en los ojos
y la huida.
Fue desquicio,
desconfianza,
fue venganza y rutina.
Lo último fue la ruina,
igual que el polvo en el aire,
que las cuadras sin esquinas.
Lo último fue mezquina
vaguedad descorazonada
que nos hizo frágiles e inertes.
Lo último fue estarnos ausentes
con las pocas muertes que nos quedaban.
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