Todo está
bien…
El tiempo
detenido,
el árbol
inmóvil
y esta
caminata que ando
reflexiva y
cabizbaja.
Están bien
estos días que amanecen temprano,
esta brisa
de mar un poco fresca,
el sol que
transgrede la cortina y me despierta,
la cama en
la que duermo sola.
Todo está
bien…
Los planes
diarios, el ir y venir, el trabajo,
el
salvamento económico, la playa,
la película
que vi por televisión,
la casa
limpia en mi necesidad de mantenerme ocupada.
Todo está
bien pero no te tiene.
La rueda a
mi alrededor sigue girando
en la
rutinaria armonía del caos,
y yo la
miro, aunque indiferente,
como eslabón
perdido
en esta
transición de vida.
Mientras en
su monotonía
la cosa anda,
circula, funciona,
yo cada vez
me ausento más
y extrañándote
pronto entiendo
que no
estoy donde no estás.
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